domingo, 25 de septiembre de 2011

Súbito

Caer en el orden, en lo establecido. El status quo que durmió vuelve para no quedarse. Irse otra vez en los llamados a la toma de nuestro destino. Hora de caminar tranquilamente por los pasillos de la desesperación.
No desfallecer. Resistir.

No, no ha de ser así
Hay que luchar!

Y vaya que hay que luchar: A no caer

sábado, 17 de septiembre de 2011

La buena compañía

Esa que no se nota, que pasa desapercibida hasta que se hace notar en los momentos importantes. Es sincera, desinteresada, armónica y llena ese vacío que tienes al lado, y te acompaña para que les digas lo que te ha pasado. Esa compañía imperceptible que generalmente no sabemos valorar, la tenemos que cuidar de alguna manera.
Siempre son los mismos, casi no hay gente nueva. Son los que te aconsejan, te critican, pero en el fondo te estiman. Ellos están ahí para darte una mano siempre que lo necesites.

A ustedes, que siempre han estado ahí para todo lo que he requerido: Gracias.

:)

jueves, 15 de septiembre de 2011

Ni tuyo, ni mío: Nuestro turno

Sentí esa necesidad de hablarte. No porque necesitase alimentar aun más mi pena por no tenerte como quería, sino como una muestra de un cambio quizás apresurado. Ya no pasó, simplemente eso. No fue la primera y no será la última vez que pase, las cosas se dieron así. Ya te lloré, ya saqué todo eso que sentía por ti de mi corazón con las lágrimas de la tarde de ayer. Y fue intenso, sí. También doloroso, pero aprendí una lección que no olvidaré nunca. Eso te lo agradezco.
Ahora, tengo miedo. A que te alejes de mí, ya sea porque piensas que soy un masoquista que te habla para alimentar su angustia, o porque quizás pienses que lo seguiré intentando. No es así, ya me quedó claro. Y tampoco es mi deseo que te alejes, porque encontré en ti una persona de confianza. No quiero perder a una amiga por un sentimiento que ya no está. Que es ajeno a lo que siento ahora, que es nuestro bienestar.
Mi turno empezó ese mismo instante cuando dejé de llorar y mis amigos salvaron la jornada.
Gracias por comprenderme en este dolor, y quiero comprender el tuyo también. Quiero apoyarte también, pero si no sé lo que te pasa, ¿cómo puedo hacerlo? Gracias por la preocupación, por ese detalle que es el que te preocupes por mi estado. Yo también quiero hacer lo mismo.

No quiero que tengas miedo de lo que haga, porque ese miedo es lo que me da a mi por perderte de verdad, cosa que no quiero que pase.

Es nuestro turno de ser felices, querida amiga.

:)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Despertar~

Hoy, fue un día asqueroso. Descubrí lo parásito que puede ser el sistema con uno, y de cómo estafan con ilusiones y falsas promesas las esperanzas de la gente. Estoy preocupado, sí. No sé que hacer, no soy un inútil así que si de algo que pueda sacar algún dinero para ayudar, ya sea honrado y bien ganado, bienvenido sea.
Hoy, apremiado por la duda enorme del porvenir, te me apareciste, otra vez. Como siempre, desde hace tiempo, con el mismo lindo sentimiento, pero ya te notaba lejos, distante. Ya no era lo mismo desde ese sábado cuando condené al amor a la verdad. Ya no hay nada que hacer, las certezas salieron a la luz. Y de todas ellas, la fundamental es la que no me gustaría que fuese una falacia, una mentira. No hay nada que hacer, ni pensar en mundos paralelos viéndote junto a mi, pensar en cómo hubiese sido si... y una condición a elección de mi angustia por no tenerte. Sí, te lloré. El llanto más amargo y reprimido de todos, el más solitario, el más pensado, el más evitado pero el más impulsivo y lleno de sentimiento. Toda mi convicción por ti y todo lo lindo se fue a través de esas lágrimas, pero como dice Koko, "...son lágrimas de amor". Amor que siento por ti todavía.
Iba a ser un caos. Estaba solo, quería llorarte y no podía. Cuando pensaba en ti, y los lindos pero ficticios momentos juntos, caían solas, una tras otra. No podía medir mi llanto, así como no podía medir el sentimiento...
Y creí comprender lo que sentías cada vez que llorabas por él.
Y en ese momento, comprendí todo.
No quiero hacerte sentir la culpable de mi llanto, ninguno de los dos lo es. Simplemente el sentimiento se dio de esta manera, quizás equivocada, incontrolable e intensa. Solamente quiero verte feliz, bien, disfrutando de la vida. Yo ya comprendí que no pertenezco a ese sector de tu vida. Y lo aceptaré, porque te quiero, y si tu felicidad es sin mi, así será.
Pero eres tú a quien no quiero perder, y quiero esperar, dejar pasar tiempo, para que la próxima vez que te vea, sea con los mismos ojos de antes de sentir todo esto. Verte contenta, feliz, radiante, como era antes. Así quiero verte. Y ya te lo dije: Ahora te toca ser feliz.

Sé que estás en algún lugar mejor, donde no hay abuso, fuera del mundo en el que nos conocimos.

Ahora, te agradezco, porque gracias a esta experiencia, conocí a mucha gente nueva, en la cual puedo confiar. Sí, también estás tú dentro de ellos. Aprendí lo que soy capaz de hacer por alguien, conocí mis límites. Me conocí un poco más, cosa que no hacía hace mucho tiempo.

Gracias por la experiencia. Nuevamente, te quiero.

martes, 13 de septiembre de 2011

Bifurcación

En el mundo de la monotonía, cuesta mucho aceptar lo establecido. En el mundo de la obediencia, suena feo decir "no". En el mundo de la aceptación, te observan raro si eres un aferrado a tus convicciones. En el mundo de la vida fácil, no cuesta mucho hacerse la idea de dejar pasar una gran oportunidad... no lo sé. Me aburrí de todo esto.
No quiero obedecer a la simple razón, no quiero. No me puedo convencer todavía de que todo esto haya acabado. Entiendo toda la situación pero algo dentro de mi dice que no debo detenerme... pero otra cosa me dice que ya es tarde. No debo hacerlo, quizás.
Con su respuesta es suficiente, mas no puedo quedarme tranquilo...