lunes, 13 de junio de 2011

Y yo quiero crecer...

A la mierda todo: Adiós las críticas, los comentarios, los murmullos chismosos. Es hora de ponerle todo el talento a lo que hago, para poder ser de verdad quien quiero ser.

Breve, pero cierto. Y ahora real.


:)

domingo, 12 de junio de 2011

Si tan solo supiera...

que las cosas más importantes no están donde yo las busco, porque poseen otra esencia, otra característica. Otra alma, que no está ahí, donde yo busco. No quiero que me encuentres, ni siquiera que me busques. Yo solamente quiero encontrar ello, que tanto ansío, para de una buena vez ser, y no parecer.


:(

viernes, 10 de junio de 2011

No me dejes caer en tentación

Y líbrame de todo el mal que me hace llegar a esa tentación, que no quiero seguir cayendo en lo mismo. Por favor, yo quiero cambiar. Quiero ser como pienso que soy, no como de verdad soy. No me hagas desfallecer ante la seducción, la avaricia, la codicia. Recuérdame que puedo dar lo mejor de mi, y que esto no se moverá de acá. Ni tampoco que desaparecerá. No me hagas dejar lo que amo, no me hagas dejar mi surreal control del tiempo...



Amén.


>.<

lunes, 6 de junio de 2011

El Poder del Pasado

Te vi, necesariamente te vi. Recordarte en estos momentos ha sido el bálsamo de mis complejos, tantos por estos lados del tiempo. No entendía realmente qué hacía yo escarbando en los más profundos recuerdos de mi pasado, no comprendía el porqué. Solamente disfrutaba el poder recordar: cerraba mis ojos para contemplar una pantalla con un erizo azul corriendo por muchos lugares, y al frente de dicha pantalla un niño lleno de ilusión, fantasía, y un control de consola húmedo por el sudor de sus heladas manos, producto de los nervios. Él pensaba que derrotando al jefe final, conquistaría el mundo. Por lo menos lo hizo, así, con su mundo; recordar miles de tardes de lluvia, al salir, correr, disfrutar del regalo del cielo en las frías jornadas otoño-invernales, mientras con chaqueta -o sin ella- correr por las calles mojadas, bajo los árboles mojados, sobre el cielo nublado que me entregaba la dicha de la lluvia, y que tras ella venía el nuevo amanecer del arcoíris, la dama cordillera vestida de blanco, y el cielo cobrizo del atardecer, que invitaba a pensar en otra jornada igual; recordar los pasajes de mi pubertad, donde encontraba sin querer el lugar al cual pertenecía, o creía pertenecer. Y con ello, recordar esas tramas animadas que me hicieron perder el sueño, gritar, emocionarme al punto de llorar por aquel final que me perdí, y nunca pude volver a ver. Es cierto, dejé varias cosas inconclusas, ahora puedo terminarlas.

El recuerdo viviente que me trae mi juego de la infancia no dejará de latir. Soy un convencido de que seguiré jugando hasta que sea ya viejo, y de verdad las consolas con controles, cables y cartuchos se vayan al más profundo olvido. Hasta que eso pase, seguiré jugando y rememorando todas esas veces cuando me sentí dueño del mundo, conquistador de las más arduas dificultades, y acreedor de todos los premios. Lástima para mi que ese mundo no pasaba la puerta de mi casa. Son un bello recuerdo que me inspiran constantemente a no fallar, a no darme por vencido, a no claudicar, ni ser abatido por la adversidad.

La hermosura de los pasajes lluviosos me traen nostalgia de mis tiempos primeros, ya sera por su característica natural de atraer el pasado a las personas, o por mi gusto por ella. Tal vez sea por ambas. Sentir gotas de lluvia en el rostro, en el pelo o el escuchar el murmullo de las gotas al caer es algo invaluable, único. Irrepetible porque cada gota tiene su esencia y su historia. La lluvia siempre me invita a inspirarme en la vida, en lo perceptible de lo hermoso de nuestro mundo, pero que nuestro orgullo tapa con la más ridícula de las vendas.

La serie favorita de mi pre-adolescencia todavía la tenía guardada como una canción con un final desafinado: fanatizado por dicha trama, comencé a seguirla sin control, todas las noches. Misma hora, mismo canal. Lástima, me perdí el último capítulo -o al menos eso pensaba yo, antes de saber que no era así-. Al otro día la vi, la estaban repitiendo desde el inicio. Llanto desconsolado, incomprensible, hasta inmaduro. Pero con tanto sentimiento que no podía ser controlado. Dicha serie animada me convierte todavía en un apasionado por lo que siento, y de ubicar el tan ansiado norte que mi corazón necesita, con lucha, pasión y amor.


Quizás se me han quedado muchas cosas en mi mente, pero no me pondré a contarlas todas. Simplemente estos recuerdos me han hecho revivir ciertas cosas que no hacía hace mucho, y que de ellas saco la mayor lección: el valor por las cosas simples, sencillas, de la vida.


Gracias, Dios, por darme la oportunidad de rememorar mi esencia.

:)

viernes, 3 de junio de 2011

Cómo poder saber...

si al final todo es un caos, una visión de mi mente, una de las más lindas mentiras y la más incierta de las verdades?

Todo recrudece frente a mis ojos. Obligaciones que solamente yo me impongo. Cuando dije que quería moderar mi vida lo decía con razón. Ahora lo necesito más todavía. El tiempo se desvanece y escurre entre mis dedos como los segundos que pasan riéndose de mi mientras escribo esto. Kilos de tinta impresa me esperan para que los lea y los resuma, pero kilos de panfletos también me esperan para que los fabrique, y miles de letras esperan ser leídas.

Alguien, cuando me vea por ahí haciendo algo, que por favor me diga que tengo que calmarme.

>.<