domingo, 12 de septiembre de 2010

No title

I

¿que es lo hermoso?
lo que hace cautivar
mi vida
mi existencia, justificar.

hermosa es tu vida,
lo es la mía
también

Hermosa sonrisa
que tu boca
me dé

Como amapolas florecer
al amparo del equinoccio
luz brillante, resplandecer,
por ser tu novio

II

¿Qué es lo hermoso?
el arcoíris después
de ver la lluvia,
caer, caer

hermoso es tu cuerpo
diseño perfecto
de mente más vida

como fruto selecto
como manjar dulce
como miel de abeja

como hiel del malo
como bien del bueno
como manjar dulce

Ser como el papel
que inventa cuentos
y los borra enteros
sin desmán, ni alaraqueo


III

¿qué es lo hermoso?
hermosa es la poesía
que junta mis letras,
con tu belleza

Como la rima
de este verso
tan irregular

como la harina
del pan fresco
de buen saborear


Como el pobre alimentado
como el rico empobrecido
te amo con todo, como hombre,
como ser, como niño.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Una añorada infancia




"Una casa en un árbol, con lluvia en Septiembre..."


Siempre quise tener una casa club, una casa en el árbol más grande de mi jardin. Donde pudiese estar sólo, conmigo mismo. Tener mis cosas, mi máquina de escribir, hojas de roneo y mi imaginación. Que tenga una diminuta ventana, donde tenga un telescopio para poder ver las estrellas, la luna y los planetas. Y que al otro lado tenga mi biblioteca, con libros para todos los gustos: científicos, de historia, novelas, cuentos infantiles. Mi poster de Los Prisioneros, al lado del poster de Sonic, y no, no quiero tener un reloj, porque quiero olvidar que existe el tiempo en aquel lugar, y hacer las cosas como si fuera infinito el momento.
que tuviese unos parlantes, y conectarlos a mi pendrive y escuchar la música que me gusta. Y mientras hago eso, escribir acerca de mi vida, y de los pensamientos e historias que voy creando en mi trayecto en metro, de la casa al colegio, del colegio a la casa. Esas historias que con el tiempo se distorsionan por el olvido, y por la imaginación.
Quiero mi casa en el árbol donde pueda ser yo, y nadie más que yo. Recoger todo lo mío y poder ser feliz ahí, sin que nadie llegue a reclamar.

martes, 10 de agosto de 2010

Des-orientación Vocacional

Un anhelo. El estar loco de atar, creer que la vida es el paraíso, recrear lo utópico, lo atípico. Es de esperar que sucediera esto. Debí darme cuenta mucho antes, simplemente no lo quise aceptar. Es lo que soy, lo que debo ser. No soy un ser cuadrado: la exactitud me encanta, pero la vida, el destino me dice que lo mío va por otro lugar, otro sendero, otra vía...
Debo velar por mi bienestar, por mi bienestar físico y psicológico. Vivir una vida sin hacer lo que te gusta es un infierno oscuro, profundo. Es el túnel interminable del tren, no hay luz, no creer en nada. Todo es monótono. del dinero puede satisfacer ciertas necesidades, pero no vale lo que es vivir por lo que uno debe vivir.
Mi anhelo es enseñar. Siento que nací para eso, mis características lo avalan. Pero no lo sé. La economía es una parte de las ciencias sociales que me gusta. Mucho al parecer. Pero no lo sé. La historia la encuentro fascinante... pero adivinen, no lo sé. La escritura me apasiona de verdad, pero ¡ay! tampoco sé.
Desearía irme, irme con la persona que año a un lugar, muy lejano. Donde nadie nos conozca. Comenzar una vida nueva, sin prejuicios, ni defectos. Una vida hecha a nuestra medida. Lamentablemente no se puede hacer. ¿Qué debo ser? ¿Qué debo hacer? Estoy perdido, ahogándome en un mar de indecisiones. Valga mi vida en esto. No soy lo soy lo suficientemente hombre como para tomar una decisión, y soy un esclavo del tiempo, y dejo que él siga corriendo para convencerme de que lo que estoy haciendo no está bien. No he de comprender mi necia actitud. Debo creer que lo que hago es para mi bien, y no para el bien de los demás. ¡Cómo desearía estar dirigiendo un club de fútbol, planear estrategias y todo lo relacionado con ello! ¡Cómo me gustaría hacer clases de historia en mi colegio, explicando de lo que mejor sé a aquellos que lo desean aprender! ¡Cómo desearía escribir hasta el cansancio, dejar que todo esto se recopile y que por fin salga a luz!

Pero en realidad, no lo sé...

martes, 15 de junio de 2010

¿Delirio o falta de sueño?

Se supone que iba a dormir, que iba a descansar, que iba a relajar mi agitado cuerpo luego de un agotador día, pero fue todo lo contrario.
Apenas apago el televisor, comienzo a recordar ciertas cosas. Mi habitación se deforma, toma otras dimensiones poco claras: por un momento puedo estar en un paseo muy bonito, cuando luego me encuentro en la más profunda de las oscuridades. Pero todo es tan real... pienso a veces que todo esto es una vil y mísera mentira, que todavía estamos durmiendo sin saber que estamos soñando. Nuestra realidad es parte de un insomnio permanente.
Recuerdo cuando, en mi dormitorio, comienzan unas sombras penetrantes, con ojos negros saltones, a acercarse a mi cama. Yo no las miro, pero las siento, siento que están ahí, no tocándome, sino observándome. Esperando el momento para que yo me de vuelta, muerto de miedo, para ver si es que están ahí, si de verdad existen. Para luego escapar, o esconderse.
Luego de eso, comienzo lentamente a perder la razón. Mi insomnio me aburre con tanto recuerdo ferviente por ser recordado, que caigo desfallecido y comienzo a llegar allá, donde Morfeo tiene su hogar de cristal, hecho de sueños. Donde caigo en un bosque, comienzo a caminar, en cinco minutos ya el crepúsculo asola el horizonte, y veo que las sombras de los árboles se multiplican. Veo aparecer un dragón, color áureo, que lanzaba un fuego, mezcla de color azul con ámbar. Tenía una cabeza, y hablaba. Un español muy periférico, pero le hablaba. Me decía que debía huir, y me contaba la historia de un reloj eterno, de otro de arena, de una mujer voluptuosa pero caprichosa, de siete altos hermanos y su hermanastro pequeño, de las vidas pasadas y las futuras, mientras caía la baba al suelo mientras decía todas esas cosas extrañas. Baba del mismo color de su fuego que, al tocar el piso, se volvía un cristal único en su especie, con una única belleza incomparable. Ni los diamantes más refinados del mundo real se le comparaban.
Mientras le preguntaba qué era lo que sucedía en su mundo surreal-fantástico, y mientras me contaba la historia de los personajes de su mundo, apareció tras el dragón, una sensual mujer, apasionante, voluptuosísima, unos ojos color verde cuarzo, unos labios sencillos que, pintados como los tenía, se veían espectaculares, vírgenes y seductores, como clamando por un apasionado beso. Cuerpo perfecto, cintura curvada como los paisajes del mundo surreal-fantástico. Piernas largas, envidiables para cualquier mujer del mundo real, y vestida con un traje largo y ajustado a su sensual cuerpo, color zafiro. Decía cosas en un tono medio cantado, y en algo que parecía latín. Su mirada me cautivaba, me llamaba en aquel tono medio poético, latino, que me hacía recordar las clases de Roma antigua. Sus labios se movían como dos sirenas en el mar, seduciendo al perdido náufrago a su más terrible final. Mientras conversaba con el dragón, escuchaba su voz dentro de mí, preguntándome cómo me llamaba, de dónde venía, y si quería divertirme un poco. Realmente he de quedar paralizado y medio excitado con tanta belleza frente a mis ojos. Por un momento caí en su seducción, en una hipnosis, donde todo se revolvía y mezclaba. Me sentí en sus brazos, acariciando mi cabello, acomodado en esos enormes senos. Movía la cabeza de un lado a otro, diciéndome a mí mismo que no despertara todavía. El dragón me advierte. "Ella no es lo que parece", me dijo. En el intertanto, me sentí inerte, seco. Un viento helado rodeaba mi ser, augurándome quizás el peligro que estaba cerca. Reaccioné, logré escapar de la comodidad mentirosa de sus pechos, para luego retomar raudamente mi lugar. El dragón me hablaba de muchas cosas que no entendía, y una de ellas es que esa mujer voluptuosa y deseada, no puede ser lo que parece. "No hay mujeres, ni en este mundo ni en el otro, que sean tan hermosas y sensuales como ella. Es así para seducir a cualquier cosa que encuentre débil, para saciar su sed y su hambre", decía sabiamente pero en un dialecto tan vulgar mi ahora amigo dragón. Dicho esto sentía que algo caía frente a mi cabeza, era una afilada línea de saliva azul de dragón, que iba en dirección a mi cabeza, y afortunadamente, por mucho que fue el filo de esa daga azul, logré salvar mi pellejo, no así mi brazo, que quedó con un ligero corte, el cual me dolió tanto que, jutno con el maldito sonar escandaloso de mi despertador, me hizo recordar que aquel mundo no era el "real". Muerto de cansancio por una aventura, irónicamente, jamás soñada, comienzo un nuevo día, más cansado que ayer...

jueves, 27 de mayo de 2010

Por algo no tenemos agua en las venas...

Ah vida... nunca me ha gustado enfadarme. Pienso que, en ese estado, uno deja sencillamente la grandísima.
Y es verdad: creo que, de una manera u otra, estás siendo absorbido por unas ganas insostenibles de romperle la cara a cierta persona que te está molestando, o bien, romper eso que no puedes resolver, o que te está haciendo la vida imposible.
Cuando termino por enfurecerme, el resto del día pierde sentido. Viene un extraño relajo mezclado con adrenalina, como para poder calmar esa ansiedad y rabia. Viene un descanso, pero que no es suficiente...
Necesito, de verdad, un descanso...